Cuesta trabajo desmenuzar la teoría hasta encontrar una causa raíz porque, aquella causa, será la consecuencia para algunos cuantos, para los de siempre, para los que más tienen, para los que controlan el país. El Grupo que ya no vive entre las sombras. El Grupo que ordeña los presupuestos estatales, precursores del nepotismo y la avaricia generacional.
Los mismos que han saqueado en el pasado, son los mismos que saquean en el presente. Es la evolución del robo, de la falta de vergüenza, de la ambición primitiva. Un pueblo lego, es un pueblo destinado a reincidir en la catástrofe. El reconcomio que, me despierta, todos los días.
Pasé mucho tiempo tratando de entender la estupidez con la que PEMEX era conducida, hasta que se habló de La Reforma Energética. Entonces entendí que, desde hace años, se cocinaba la enfermedad y, ahora, ellos mismos, nos vendían la panacea. La dictadura hecha partido es la única que puede aniquilar los sindicatos, porque fueron ellos mismos quienes los originaron.
La Reforma Hacendaria es el epifenómeno de La Reforma Energética, ambas aprobadas hace meses. Se busca amortiguar el impacto de dividir las utilidades de la petrolera con los capitales extranjeros. Es por eso que proponen hacer ajustes de toda índole, con las tijeras del vilipendio. El barril de crudo sigue cayendo… cayendo… cayendo.
Este par de reformas son el verdugo de los que comienzan a alzar el vuelo en la búsqueda de oportunidades, los que buscan un crédito, los que ganan el salario mínimo. Es la riqueza desmedida para quienes votaron en lo particular y en lo general. La desgracia rizomática para todos los pronombres personales, excepto: ellos.
Sergio Telles