Los
dirigentes de pantalones largos y bolsillos llenos, representan y apaciguan a
las masas que fungen como el brazo pujante de las empresas privadas y
ayuntamientos públicos. La historia reciente de los sindicatos mexicanos está
plagada de corruptelas e impunidad. Negociaciones millonarias entre los líderes
sindicales con el sector privado y gobierno. Avaricia y oportunismo colosales,
disfrazados de un liderazgo inmaculado y una falsa vocación de servicio.
El
servilismo adoctrinado de la clase trabajadora, la necesidad ubicua y la
cultura del engaño, adormecen las ideas y el espíritu de una lucha social por
la dignificación de los salarios y empleos en nuestro país. El sindicato
contemporáneo, es una navaja de dos filos: por un lado, brinda beneficios
nimios a sus representados y, al mismo tiempo, les amordaza contra su patrón o
autoridad en turno. La realidad implícita, arropa a quienes no trabajan, a las
cabecillas de estas agrupaciones, quienes resultan como beneficiarios
mayoritarios en ambos sectores.
Algunos
casos puntuales nos llevan a las cincuenta secciones sobre la geografía azteca,
que componen el sindicato de PEMEX, plagado de irregularidades y desaciertos.
El SNTE, sindicato magisterial más
grande de América, y uno de los más corruptos de América Latina. Orgullo entre
orgullos mexicanos. El infierno que se vendió por cielo.
En
los pueblos y ciudades pequeñas, como las nuestras, el sindicato único de
trabajadores recibe dinero del erario público para la nómina de sus
representados y para su representante, apegados a un contrato colectivo
municipal. Y, otra función, un tanto más oscura, es su alineación política. Es
como tener a muchos Elba Esther Gordillo, distribuidos en cada nicho del país,
que por el enorme poder de dirigir a grandes masas, determinan elecciones
municipales, estatales y presidenciales. Ahí recae la preocupación de los
políticos en turno por mantener un equilibrio y una sana relación con sus
líderes que, a su vez, representan una fuerte cantidad de votos que podrían llevar
a un partido político a la victoria. Esta es la danza del sindicato que en
tiempo electoral, como el que se aproxima, se pinta de distintos colores,
dependiendo de con quien saldrá a bailar esta vez.
Sergio Telles
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