15 de agosto de 2015

El estigma de AUNI

El patronato AUNI es una iniciativa bienintencionada que nació en pro de la educación en el año 2008, en el municipio de Allende. Este patronato está constituido por una amalgama de personajes políticos, profesionistas, empresarios, civiles y sobre todo, por personas de gran corazón.
A pesar de lo antes escrito, y de ser orquestada por las administraciones en turno, debo reconocer y aplaudir, sinceramente, que esta fundación sigue gozando de una sana autonomía y que no se ha partirizado. Espero que nunca se cometa la estupidez de hacerlo, ya que la solidaridad y grandeza del pueblo allendense se vería reducida a una cortina de humo, a una fotografía innoble.
Todas estas almas generosas son movidas desde el corazón, porque están convencidas, desde sus adentros, de que no existe sendero más corto para el progreso y mejor inversión a futuro, que la educación. En base a estos principios, desembolsan su dinero para unir el eslabón perdido entre la educación media superior y la educación superior de nuestro municipio. Este grupo solidario, ha asumido en estos últimos 6 años, como suyo, un compromiso del Estado; apostando al crecimiento de sus conciudadanos, los mismos que tenemos la obligación de restaurar a una sociedad desahuciada que aprendió a pedir, antes que a exigir. Que aprendió a vivir del autoengaño y la mediocridad.
Este apoyo económico es entregado a los beneficiarios de escasos recursos y excelencia académica, mensualmente, el cual constituye un gran apoyo para el traslado del municipio a la Universidad, y todos los gastos implícitos del trayecto.
Comenzámos siendo 12 los beneficiarios, los cuales no sólo compartíamos desgracias y aciertos, sino que discutíamos y defendíamos nuestra postura política e ideológica, sin que en ningún momento se nos fustigara por hacerlo.
Tanto ingenio y tantas historias de vidas abrazadas de esfuerzo, que ahora se resumen en el agradecimiento límpido y en predicar con la razón.
No sé si en un principio, el patronato AUNI fue pensado, por sus fundadores, en utilizarse, tiempo después, como un instrumento político. Deben saber ahora que el resultado es totalmente opuesto. Ahora somos el producto de una sociedad benefactora que creyó en nosotros, aún sin conocernos.
En la actualidad, son más los empresarios que se han sumado a esta transformación social. Una transformación ideológica que debe ser copiada y mejorada por el resto de los municipios de la región citrícola, para erigir una sociedad más humana y más comprometida con el progreso.
Desde este medio hago llegar todo mi reconocimiento y admiración a todos los padrinos que quizá no salen en una fotografía de prensa, pero que contribuyen, mes a mes, desde el anonimato, a que los sueños de tantos jovenes allendenses sigan en pie.
Es un honor, para mí, ser uno de los hijos de este gran proyecto que me brindó su apoyo incondicional por casi 4 años, los más prolíficos de todos.
Ahora puedo mirar y hablar de frente por los que no tienen voz o han preferido callarse. Ahora puedo denunciar lo que el miedo no ha podido. Ahora lucho por lo que pienso con la mirada en el cielo y los pies en la tierra, y nunca olvidaría de donde vengo, porque es justo eso lo que me lleva a donde voy. Esa es la marca que conservo, indeleble, de aquellos años. Este es el estigma de AUNI.

Sergio Telles.

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