22 de agosto de 2015

¿A qué juega el PAN?

La lucha humanista y visionaria de Manuel Gómez Morín ya está muy lejos de los estratos actuales del partido. Un resquebrajamiento que comenzó a partir del 2003 con la pérdida de la gobernatura y la mayoría de los municipios del Estado. El inicio de la decadencia del Partido Acción Nacional. Una mala administración que sepultó las propias ideologías de sus militantes, hasta la ruptura de personajes emblemáticos, en fechas recientes.

La falacia de un “cambio” que imitó, al pie de la letra, al régimen priista. Alianzas con personajes que han lastimado tanto al país, para ganar elecciones presidenciales. Caudillismos en las filas principales del partido que han asfixiado las esperanzas de los votantes, quienes han coincidido en la desconfianza de una alternativa real. Baños de sangre y nepotismo. Guerra sucia, cobarde y manipuladora.
Declaraciones aberrantes del ex presidente Vicente Fox quien, fiel a su estupidez infalible, en las últimas elecciones, decantó en contra de su propio partido, siendo la punta de lanza del debacle en el que se encuentra sumido Acción Nacional. Ya no suena, en las comitivas: “Por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos.”

¿Qué hicieron bien o qué hicieron mal Canales Clariond y Cavazos Parra, para que su partido pasara de la gloria a la calamidad imperante? La pregunta nace porque hace años que el PAN juega a todo, excepto a ganar.

El partido deberá purgar a los dinosaurios que han enfermado a la institución por años, y cambiar la forma de hacer política si realmente aspira a algo más que a la derrota en 2015. No comprando un pastel a un vagabundo y armando un circo con la prensa, sino consiguiendo un refugio digno, ayuda médica o psiquiátrica.

Hace poco leía la nota sobre un niño que se acercaba a solicitar un empleo para su padre, y cómo el caso se envolvía en un tejido de falsa misericordia, cuando nos debería dar tanta vergüenza que aún como sociedad no seamos autosuficientes, que administración tras administración se nos hable de todo, excepto de la generación de empleos.

Es una ironía que tengamos dos pasos a desnivel de primer mundo que desembocan en contratos millonarios con grandes constructoras, y del otro lado del paso, tantas y tantas necesidades.

El nuevo PAN deberá dejar de ser un chiste viejo y estar a la altura de una verdadera oposición, quizás sujetándose de las raíces de la central-derecha de 1939, para retomar el camino. Dejar de comportarse como el hermanito bastardo del Partido Revolucionario Institucional, al cuál le sirve de compinche en las reformas y de hetaira en la apertura de recursos públicos a particulares.

La nueva política deberá traer de regreso a casa a los exiliados que cerraron sus pequeñas empresas porque el Estado no fue capaz de abatir la terrible delincuencia. El papel de la nueva sociedad, de la sociedad libre, será el de llevar a sus hijos eruditos a dirigirla, no a la mediocridad y el oportunismo de hogaño.


Sergio Telles

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