30 de abril de 2014

El sentido de las cosas que se pierden.

Naturalmente asentimos siempre al final del día con la sonrisa cansada y los párpados secos;
los brazos tiemblan a deshoras y las piernas se encorvan sobre su propio eje.

   La gente pasa, mira y calla, resignándose a llevarse todo lo que no tiene, todo lo que no estorba en el vacío de sus almas.

   Los viejos dicen lo que piensan y los jóvenes piensan que han dicho suficiente. Los relojes se encaminan hacia la ausencia de responsabilidades, hacia la desdicha de la incertidumbre.

   Busco en el librero un par de apuntes extraviados, una analogía muerta, una esquela patrocinada por el olvido. Debí sufrir mucho ese día para embriagarme en letras, debí haberle recordado hasta el insomnio.

   El sentido de las cosas que se pierden amenaza toda la vida con la misma cantaleta: “O vives lo que tienes, o mueres siempre que te convenga."

                                                                                                                                            Sergio Telles.



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